- Había una vez un niño de nombre Giovannino que vivía con su abuela en el pueblo de Buonconvento. Cada mañana, la abuela le preparaba el desayuno, y al salir el sol, retiraba del horno toda una bandeja de "galletones", así llamados por Giovannino porque eran más grandes que su taza. Durante el otoño, cuando los días lluviosos ya saludaban al verano, el pequeño Giovanni y la abuela acostumbraban amalgamar muchos ingredientes genuinos: las
- almendras amargas y dulces, el azúcar y la clara de huevo para crear unos deliciosos "amaretti” tiernos. Con el pasar de los años, creciendo, aunque no demasiado, el pequeño "Nanni" se convirtió en un hombre experto en el oficio de panadero. Sin embargo a su arte le faltaba algo: una dulce jovencita que le ayudara en el trabajo cotidiano. Un buen día su deseo se hizo realidad y encontró a una bella muchacha llamada Floriana que más tarde se conviritiría en su
- esposa.
Con este cuento de final feliz , se narra la historia de las “Dulzuras de Nanni”, nacida de la experiencia de Nanni y Floriana, conocidos en todo el mundo como unas personas golosas y de buen paladar gracias a sus exquisitos dulces caseros y artesanales.
